La representación de Cyrano de Bergerac es una de las obras más famosas de la historia del teatro francés. Y no lo vamos a relacionar con el drama de Saint-Denis por su propio género, sino por su contenido. Cyrano, poeta pulcro, esmerado y sentimental, estaba completamente enamorado de su prima Roxane. Pero el bueno de nuestro protagonista tenía un problema: una señora nariz. Eh aquí cuando Cyrano se valió de Christian, un apuesto caballero de nariz estándar que también quería conquistar a su dama. Convencido de que su fealdad nasal le privaría de conquistar a su amada, le escribía los poemas de amor a Christian para que este se los diera a Roxane. Es decir, Christian, guapo por fuera pero vacío por dentro, se llevaba el amor de la doncella por los méritos artísticos de otro, de Cyrano. Ayer, cuando a Thierry Henry se le ocurrió llevarse el balón con la mano y Gallas se empeñó en volver a aparecer en un gol extraño, Christian lo celebró por todo lo alto. Porque su significado va mucho más allá de una clasificación por un Mundial. Ese gol es el pasaporte para seguir como hasta ahora, con Domenech estudiando los astros de Sudáfrica. Cyrano, el potencial escondido que tiene el futbol francés, deberá esperar un verano más.
Es especialmente curioso que a través de la tragicomedia de Cyrano de Bergerac la palabra “panaché” fuera incorporada al lenguaje inglés (idioma de la Irlanda derrotada). Panache se usa para describir a alguien que tiene poca confianza en su estilo (en la obra se refiere a Cyrano, avergonzado por su nariz). No creo que Raymond tenga ese sentimiento, pero yo sí. Desconfío totalmente de su sistema de juego y de sus probabilidades de éxito. Así como no descarto que gente como Benzemá esté a día de hoy midiéndose la nariz. Que por cierto, quizás a Titi le haya crecido un poquito, porque celebrar esa trampa con tanta efusividad es como para admitirle en el club privado de marionetas de Geppetto. Pero no, no confundamos. Hemos dicho que Thierry era parte de Christian, no le aumentemos el tabique nasal en vano. Y mira que siento admiración por la trayectoria y el estilo de Monsieur Henry, pero ayer de señor nada de nada.
Quizás os estéis preguntando como acaba la historia de Cyrano. Bien, justo en el día en el cual la enfermedad del poeta iba a poner fin a su vida, es decir, muchos años después, visita a Roxane. Ésta le invita a leerle uno de los poemas de Christian. Cuando Cyrano lo lee, la dama se da cuenta de que lo ha escrito él. Cyrano lo negará y posteriormente morirá. Sin embargo, Roxane, o a nuestro modo de ver, el aficionado blue, terminará sabiendo la verdad. Sólo espero que no aguarden hasta su último suspiro para quitarse la venda de los ojos.
