El grupo de los campeones: Recuerdo perfectamente el día del sorteo de la Champions League. Después de 10 minutos en los que en la mente azulgrana sólo había sitio para el morbo de ver de nuevo a Samuel Eto’o en el Camp Nou, un amigo y aficionado culé me preguntó sobre el resto del grupo. ¿Fácil, no? Pues iba a ser que no. Ningún partido de Champions League lo ha sido nunca. Contesté que al Barça le había tocado un grupo de campeones, que eran rivales de nivel Champions y que sobre todo en los desplazamientos se iba a sufrir muchísimo. Más teniendo en cuenta las condiciones climatológicas en las fechas que tocaba viajar. No me esperaba tanta igualdad de puntos, creía que tanto Barça como Inter iban a sacar sus partidos en casa. Pero el despistarse o el no estar acertado, sumado al gran estudio táctico que han demostrado tanto Berdiýew en su Rubin como Gazzayev en Kiev es para volver a creer y de qué manera en el futbol del este. Discutiremos los planteamientos rácanos, como el del Rubin ayer, nos gustaran más o menos, pero no les podemos negar su capacidad competitiva contra un Barça como el actual y un Inter que arrasa en Italia.
Sigo pensando en francés: Para mí es la mejor noticia en lo que va de competición. El Lyon ya se ha clasificado, a dos jornadas para el final, en un grupo complicadísimo en el cual la Fiorentina ganando contra los de Puel en la siguiente jornada elimina directamente al Liverpool de Benítez. Y por otro lado y en la misma tesitura, el Girondins de Bordeaux también se clasifica a dos del final y si cabe, en un grupo aún más complicado. Dependiendo de lo que ocurra en la jornada 5, Juventus y Bayern se lo podrían jugar todo en la última en un partido espectacular en Turín. El tercero en discordia, el Olympique de Marsella, del que se habla terriblemente bien en Francia y se pone como principal candidato al título, pondrá muy cara la clasificación a Madrid y Milan. Sigo con mi apuesta: un francés en semifinales.
Unirea Urziceni: Es la mayor sorpresa, ya que sigue 2ndo en el grupo del Sevilla y por encima de Rangers y Stuttgart. El pero a su genial actuación fue el empate de ayer, ya que de haber ganado sus posibilidades de clasificarse para octavos se hubieran disparado. Reciben a un Sevilla ya clasificado y viajarán a Alemania para jugarse su última carta. El equipo del mítico Dan Petrescu se ha merecido con creces pasar por delante de uno de los peores Glasgow Rangers de la época y de un Stuttgart que naufraga en la Bundesliga. El conjunto de Markus Babbel aún no sabe a qué aspirar ni cuáles son sus posibilidades. La Champions les viene grande y les afecta enormemente a su rendimiento cuotidiano. Además, no tiene una figura o jugador clave que se vuelque el equipo a la espalda. A Hitzelsperger, que es quién debería adoptar el papel, le falta un puntito. Y los que se acogen al papel de líder, Lehmann y Hleb, no son la mejor influencia para sus compañeros. Echan en falta a Mario Gómez, que por otro lado, no es ni titular en un Bayern que también podría caer eliminado.
